Apreciado lector :

De lleno inmersos en este tiempo de conversión y reflexión que se nos brinda en Cuaresma y con la mirada ya puesta en esos maravillosos e irrepetibles siete días que la primavera nos reserva, una nueva edición de Redoble de Silencio ve la luz y se abre a todo aquél que tenga a bien asomarse a sus páginas. Y como de costumbre, lo hace como fruto de un laborioso proceso de gestación en el que ilusión y compromiso viajan de la mano en pro de ese mismo fin que los justifica y que no es otro que el de servir de vehículo de acercamiento y nexo de unión entre nuestra centenaria cofradía y sus hermanos.

Un punto de encuentro que pretende bastante más que cubrir un simple expediente y que por el contrario mira un poquito más allá, con el deseo de convertirse en algo más que una mera sucesión de artículos y fotografías. Pretendemos que todo en su conjunto cobre un sentido y que, por qué no, la lectura de cada “redoble” suponga una pequeña catequesis que nos permita meditar, enriquecernos y seguir construyendo nuestra identidad como cofrades y, lo que es aún más importante, cristianos que somos. Sólo así se crece, sólo así se avanza, sólo así nos mantenemos vivos como personas y colectivo; dotando a nuestras actuaciones de un verdadero trasfondo que las pongan en valor, yendo al meollo y enfatizando en aquello por las que se conciben y por las que las cofradías adquieren ese significado y razón de ser. En definitiva, llevar a la práctica todo lo que la palabra hermandad lleva consigo y hacer de ello el núcleo vital y pilar de todo lo que ha de venir después.

En esta 23ª edición, a modo de prólogo y presentación, nuestra portada la protagoniza una instantánea que a pesar de sus casi 70 años de antigüedad, lleva consigo implícita una gran carga tan emocional como histórica. En ella, el imponente trono y grupo escultórico del Santo Entierro al completo se muestra por primera vez a la seguro entonces, anhelante ciudadanía ubetense. A sus pies, custodiándolo, el artista que a golpe de gubia obra el milagro, el hombre que moldea un sueño que acaba a la postre transformándose en realidad y que desde aquel instante, pasaría a formar parte indisoluble de una historia que tanto le debe y como uno de sus protagonistas principales. En este 2018, año en el que celebramos la efeméride del centenario del nacimiento de este genial imaginero malagueño, quede constancia y sirva esta fotografía como humilde reconocimiento y agradecimiento a una figura esencial de la Semana Santa de Úbeda en general y de nuestra cofradía en particular.

Sin más, ya sólo nos queda animarles a empaparse con la lectura de este pequeño milagro de papel que una vez más acude a la cita anual con sus hermanos, a ser partícipes y (ojalá que así sea) disfrutar de lo que en las entrañas de cada texto se guarda. Únicamente así, hará que todo lo que detrás de esta publicación se encierra, haya merecido verdaderamente la pena. Les damos las gracias por anticipado por ello. Del mismo modo, a todos los colaboradores (fotógrafos, anunciantes, articulistas..) que como cada año, nos brindan desinteresadamente su buen hacer y sin los cuales nuestro veterano Redoble de Silencio difícilmente sería una realidad palpable. Todo esto es por y para ustedes. Feliz Semana Santa y Pascua de Resurrección.

PORTADA REDOBLE 2018

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